Día 8: buscá una foto en un cajón y escribí lo que está pasando fuera del cuadro

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Mini Nora

 

La niña de la foto es mi mamá, una Nora que en ese Noviembre de 1962 tenía 5 años. La ocasión era el cumpleaños de 15 de su hermana mayor Mirta, en ese momento mamá bailaba el twist, con sus piernas negras de jugar, su lenguaje gestual de concentración que hoy en día sigue manteniendo al bailar,su vestido de plumeti amarillo que le confeccionó su vecina Doña Juana y  sus badanas blancas. En el pelo llevaba un rodete que la peluquera Renata le había hecho para aquella ocasión con una cinta a juego con el vestido.

De fondo podemos ver al Dj que entre discos de pasta animaba el cumpleaños en la casa ubicada en Boquerón, en el barrio de Morón.

El fotógrafo de la familia, Gilli, capturó esta foto al final de la fiesta, luego de que Nora posara en la silla del comedor con la muñeca que su papá Raimundo sacó de la torta para dársela, ignorando la negación de su hija mayor para complacer a la pequeña.

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Nora feliz con la muñeca de la torta.

Día 7: escribí una historia en 6 palabras

Intentando tener constancia van dos días que escribo siguiendo el ejercicio. Hoy historias en seis palabras, cosa que me pareció muy fácil, pero al intentarlo no lo fue tanto. Estas son mis mini historias y tengo ganas de escribir varias mas.

La mejor peor cita de muchas.

Tomé la mochila y me fui.

De repente estaba en el paraíso.

Es Español, yo Argentina. Me enamoré.

¿Por que volví? ¡Esto es horrible!

Amo tropezar con la misma piedra.

¿Trabajar para otros? ¡Vivir para mi!

Puedo estar sin vos. No quiero.

Ayudame a quererte un poco menos.

 

 

Día 6: escribí tu pesadilla recurrente

Hoy por hoy gracias a la vida no estoy teniendo pesadillas recurrentes, pero he tenido un par a lo largo de estos años.

La mas recurrente es estar en el barrio de mi casa huyendo de un “ser maligno” (nunca se si es un asesino, un monstruo o un conejo blanco) pero no puedo correr, las piernas no solo me pesan muchísimo sino que me duelen tanto que al despertar siguen doliendo. En ese momento recuerdo que puedo volar (en la mayoría de mis sueños vuelo) y así como si nada despego los pies del piso y escapo.

Otra es la perdida de mis dientes, se me caen, se rompen, se astillan. Nunca duele ni sangra pero me impresiona mucho, me siento muy mal. Después de un tiempo vi que siempre que sueño esto es previo a algún acontecimiento “importante” para mi.

Cuando era adolescente soñaba que estaba en una torre similar a un faro con mi vieja y mi hermana mayor, este lugar era un monasterio y el sueño consistía en subir y subir y subir escaleras que no llegaban a ningún lado mientras ellas discutían y yo lloraba por el dolor de piernas.

 

Día 5: escribí el último sueño que recuerdes

Iba en un auto sentada atrás del acompañante, el auto iba lleno de gente que era mi amiga pero no recuerdo ninguna cara. Íbamos escuchando música fuerte, por la calle que bordea el cementerio de Morón.

De repente empiezo a sentir un dolor en la boca y siento como se desprenden de mi encía mi colmillo inferior izquierdo y la muela que esta contigua, siento el gusto a la sangre pero nada de dolor, los escupo y en ese acto se desprende otro diente, los veo en mi mano y en mi boca siento pedazos sueltos. Miro a la chica que está sentada al lado mío y le digo;

-Mira, no puedo ir a bailar así!

-Estamos muy lejos para volver, ya fue.

Y me desperté.

Día 4: expone una de tus obsesiones.

Obsesión: Estado de la persona que tiene en la mente una idea, una palabra o una imagen fija o permanente y se encuentra dominado por ella.

Mi mayor obsesión y de la cual hablare hoy es Brasil. No sé cuando comencé a obsesionarme con la idea de vivir en Brasil, no sé de donde la saque, ni como se convirtió en una idea/deseo/algo que guía mi día a día, algo en lo que no puedo para de pensar. Hace dos años que no hay un día en el que no piense o hable de ello, hace un mes regrese de allá y vivo la tortura de preguntar porque volví. Y ahora estoy en el momento en que cada decisión que tomo pasa por cuanto me acerca o porque no aleja de Brasil. Hablo sobre Brasil y pobres los que me aguantan todos los días, rememorando recuerdos cuasi perfectos.  Domina todos los ámbitos de mi vida, el trabajo, el amor, el consumo de cosas, lo que quiero estudiar, mis amigos, y claro mis estados de ánimo. Paso horas leyendo blogs de viajeros que estuvieron allá, mirando el mapa para ver donde será mi próximo destino, llorando porque estoy en Buenos Aires y no allá.

Y así va trascurriendo mi vida en la que ya pienso que la obsesión no es puntualmente con este país, sino por un vida diferente. Una vida sin tantos tejes y manejes, una en la que no tenga que correr atrás de billetes, trabajando más de la cuenta para otros, una donde no me defina el celular que tengo si no mis ideas, una en la que los días sean esperados con ansias, no donde decir lunes es como invocar al mismísimo satán.  Y quizá deseo que todos nos obsesionemos así, para cumplir los sueños y hacerlos realidad.

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Día 3: desde donde estás sentado, escribí diez cosas a las que no les habías prestado atención.

Hasta ahora la consigna que mas me costó, la deje y seguí avanzando con los días.

Hoy llego la hora de hacer la publicación y aun no la tengo, vamos a ver como sale. Puntualmente no sera tan visual, ya que mi habitación la se de memoria.

  1. Los pájaros cantan, pero no hay sol.
  2. No lave mis zapatillas y llegue hace mas de un mes.
  3. Tengo que poner el agua para los sorrentinos.
  4. No puedo percibir olores, estoy engripada, pero estoy casi segura que entra por la ventana olor a árbol.
  5. Hoy es el día del libro, quiero escribir sobre eso.
  6. Cansada de tener tos!
  7. Tengo que regalar mis peluches.
  8. El sarpullido de mi cuello no se va todavía. Pica.
  9. Tengo que entrenar esto DE OBSERVAR.

Les debo la ultima.

Día 2: Escribí un fragmento de tu autobiografía y mentí en algunas cosas.

Hacía ya varios días que tenía ganas de pescar, no sé porque, lo había hecho varias veces de pequeña y lo recordaba como algo divertido. El canal de Barra Da Lagoa, conectaba el mar con la laguna y era hermoso, el agua trasparente hacia que puedas ver los peces, las algas, las piedras. Como siempre en cada lugar al que voy encuentro “Mi lugar”, este era un pequeño muelle llegando al final del camino de la barra, enfrente había dos casas, una ostentosa con unos ventanales enormes donde siempre había un grupo de adolescentes bailando y tomando; al lado una casa deteriorada, con las paredes descascaradas, sin ventanas y sin habitantes. Tan distintas entre sí,  y tan complementarias, con una belleza digna de ese lugar, amaba pasar los ratos ahí sentada sin más que hacer. Esa tarde salimos con Martin a caminar, y al regresar encontré un palo de escoba que tenía una funda de plástico naranja con margaritas. Sin dudarlo entendí que es seria mi caña de pescar. Tenía el cuerpo pero necesitaba el resto; comencé a caminar con la mirada clavada al piso y mágicamente como si alguien se hubiera tomado el trabajo de acomodarlos estratégicamente comencé a encontrar de a uno los objetos, una tanza por acá, un cierre de campera que usaría como boya, y un alambre como anzuelo por allá. Me senté en el piso mientras Martin se reía de mí. Con mucha decisión ate la tanza al palo, coloque la boya, el anzuelo y de carnada un pedazo de lo que pensé era una salchicha que también estaba por ahí. Me pare al borde del muelle, y lancé mi caña al agua. Entre risas, sabiendo que era más un juego que otra cosa, nuestra cara cambio al ver que algo había picado. No podía creerlo, con emoción levante el palo que formaba mi caña y el asombro de ambos al ver que había un pez. No un pececito, un pez plateado y carnoso. Lo puse en piso de madera del muelle y el no paraba de saltar. Había pescado con una escoba! Intente agarrar el pez varias veces para sacarle el anzuelo pero no podía hacerlo. Con determinación lo tome por la cola y se lo quite. Lo metimos en una bola de supermercado y lo llevamos al hostel.

Esa noche comimos el pescado con verduras a la parrilla, un buen vino con el cual brindamos por la hazaña del día y una sonrisa al saber que el que cree, crea.